Euskalbaba

2006/09/24

Lengoogles y dialectos.


La cosa es, más o menos, así:
si metes la palabro vasco, la Real Academia del Lengoogle te da como primera referencia logo-tele-tópica: el sitio web del Gobierno Vasco; en cambio, si el palabra es vasca, su primera opción es: Gastronomía Vasca.
Si fuera machista -que no lo soy- supongo que pensaría algo así como "sí, señor, con dos cojones, como tiene que ser"; pero si fuera feminista -que no lo soy- diría aquello de "ya estamos, siempre lo mismo: él en el gobierno y ellas en la cocina". O algo parecido: que por muy de genero que resulten ambas opciones expresivas, el ruido de la tele no nos deja oir el bosque.
De todas formas, y como ocurre en toda manifestación del lenguaje, en las esquinas de los barrios las reglas del argot siguen sus propias normas, como dialectos dispares de un mundo lleno de matices: el Yahhooñol, el Altavistano, el Excitetxua, el Askcomés y un largo etcétera de buscadores del sitio del lenguaje. Así que una cosa es lo que oficialmente decimos y otra, un poco distinta (sólo un poco) lo que finalmente decimos: cada uno cuenta el programa de la tele a su manera -opiniones que tenemos, ya ven!-.

Es una curiosidad -tonta, si se quiere- pero es que esto del lugar que ocupa el lenguaje me fascina tanto como lo de los perros adiestrados para olfatearlos. Hace unos días salía la noticia de unos que eran capaces de detectar el olor de un CD pirateado... ¡y salía en varios medios! Como ejemplo, por ejemplo, Telecinco. Pero, ¿quién amaestra a los perros? ¿para quién los adiestra? ¿dónde aprendió a hacerlo? ¿cómo lo hace? ¿por qué?
Total, así hasta el infinito y mucho más.